La obesidad en las personas mayores

El problema de la obesidad afecta a un gran número de personas en el mundo y referente al colectivo de personas mayores o personas de la tercera edad con problemas de sobrepeso, esta patología se vuelve más negativa.

Al margen del sobrepeso corporal, una persona obesa puede arrastrar muchos problemas de salud y demás puntos negativos, para desarrollar una vida diaria saludable.

Uno de los tipos de obesidad “más peligrosa” es la que se origina a partir de tejido graso acumulado en la zona abdominal, ya que está asociada a un riesgo cardiovascular alto. La diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la elevación del colesterol y de los triglicéridos plasmáticos aparecen bajo un nexo común que es la dificultad para la acción de la insulina. También el hígado se vuelve graso en una condición denominada esteatosis hepática. Todo este conjunto de alteraciones del metabolismo origina una situación de “inflamación persistente” que condiciona la aparición de otras enfermedades y que juega un papel relevante en el bienestar de la persona obesa.

Seguimos sumando aspectos negativos a la obesidad en las personas  mayores: el “síndrome de apnea del sueño” (pausas en la respiración con falta de oxígeno durante el sueño y somnolencia excesiva en el día), la insuficiencia venosa crónica y artrosis de articulaciones sometidas a sobrecarga.
En personas mayores la obesidad se asocia a inmovilidad, sobre todo porque la cantidad de tejido muscular ni es suficiente, ni tiene la misma fuerza que las personas jóvenes para movilizar el exceso de peso corporal. A esta circunstancia se le denomina “obesidad sarcopénica”.

Para evitar la obesidad, la primera medida consistirá en la prevención. Hay que seguir unos hábitos saludables, como: : mantener una actividad física de intensidad media-alta unos veinte minutos diarios, como pasear, llevar una dieta rica en alimentos variados: verduras y cereales integrales, sin olvidar incluir fruta, aceite de oliva, legumbres, frutos secos crudos, pescado, carne de ave y lácteos desnatados, evitando la grasa saturada y los azúcares refinados.

 

Para el tratamiento de la obesidad en el anciano se recomienda:

  1. Dieta con restricción de calorías (unas 500 menos de las que corresponderían por edad y sexo).
  2. Ejercicio físico.
  3. Tratamiento farmacológico.
  4. Tratamiento psicológico.
  1. Sustitutos de comidas.
  2. Dieta muy baja en calorías (400-800 calorías diarias).
  3. Cirugía de la obesidad.

 

En España se ha estimado que un 35,5% de los hombres y un 40,8% de las mujeres de más de 60 años tienen obesidad. Vigila tu peso, empieza a cuidarte ya.

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