Disfagia: dificultad al tragar

¿Conocías la disfagia? Es un trastorno que se presenta en personas con alteraciones neurológicas o neurodegenerativas, por causa de padecer un ictus, una parálisis o Parkinson. Este trastorno hace que la persona que lo padece, encuentre dificultades para tragar.

Es importante saber actuar ante personas con disfagia, ya que podría ocurrir que los alimentos lleguen a los pulmones provocando infecciones respiratorias graves, debido al atragantamiento, provocar desnutrición o deshidratación.

 

Postura correcta:

En aquellos caos en los que el afectado por disfagia se pueda sentar, la espalda tienq ue estar recta y la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.

Si el afectado no puede sentarse y está en cama, se le incorporará con la espalda recta y la cabeza inclinada también hacia delante.

Se pueden utilizar almohadas, toallas o cojines para sujetar la cabeza y el tronco y evitar que se balancee. En el momento de ingerir el alimento, la barbilla debe estar inclinada hacia el pecho, pera proteger la vía respiratoria.

Es recomendable evitar distracciones del entorno como la tv, el paciente debe estar tranquilo y ben despierto. Conviene fomentar que el afectado coma sólo, supervisando que ingiere los alimentos sin dificultades.

No a las prisas:

A la hora de comer, debemos tener paciencia y ser pausados. Al mismo tiempo, evitar que el tiempo de comer se alargue más de media hora, para evitar el cansancio del paciente, lo que conlleva a la fatiga muscular y que aumente el riesgo de aspiración.

Se recomienda usar cuchara pequeña y no recurrir a pajitas o jeringas.

Alimentos apropiados:

Las personas que padezcan de disfagia, no pueden comer alimentos sólidos, sin olvidarnos de la combinación entre alimentos variados y ricos en nutrientes.

Es aconsejable los alimentos blandos, para conseguir una textura suave y uniforme. Evitaremos las comidas muy líquidas, ya que pueden provocar tos.

Por ejemplo, podemos combinar alimentos sólidos con líquidos, como leche mezclada con galletas.

Tras la comida:

Después de comer, es aconsejable estar incorporado de unos 30 a 60 minutos para que se digiera bien la comida, evitando el reflujo y así la posible asfixia o atragantamiento que pueda desembocar en una infección pulmonar.

 

No pasemos por alto ninguna de las recomendaciones, que podemos resumir en estos 3 pilares:

1º – Comer sin prisa

2º – Posición recta con la barbilla inclinada hacia el pecho.

3º – Mantener la postura vertical para hacer una correcta digestión.

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