Cuidadores y cuidados. Más que amigos

Hoy es 30 de Julio. Día Internacional de la amistad y, en nuestro ámbito, las relaciones entre cuidadores y cuidados, cuando son las correctas, son un ejemplo de una de las relaciones más bonitas que existen.

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpo; un corazón que habita en dos almas”.

Aristóteles

Relación entre cuidadores y cuidados

Hasta hace unas décadas la proporción de mujeres que se dedicaban al cuidado informal de una persona dependiente dentro de la familia era abrumadora. Las mujeres de entre 45 a 65 años eran las preferidas por las personas dependientes, y sobre todo si existía alguna relación de parentesco o amistad entre ellas. Sin embargo, durante los últimos 10 años, en los hogares en los que residen dos personas, parejas de edades avanzadas, nos encontramos con un ligero cambio de roles. En estas edades vemos como los varones cuidan de su pareja con una ligera ventaja.

Es igual quién se ocupe de quién, la labor del cuidador informal es una labor totalmente desinteresada, es encomiable, digna de alabanza.

Esta nueva tendencia al alza de hogares con dos personas mayores es debida a que cada vez se viven más años, y en mejores condiciones. Esta nueva tendencia demográfica demuestra además, que las personas mayores no son únicamente perceptores de cuidados, sino también en muchos casos son el componente principal en la provisión de ellos.

La necesidad de amistad entre cuidadores y cuidados

La situación de necesitar a otra persona para realizar cualquier tarea cotidiana: vestirse, asearse, realizar tareas domésticas o hacer la compra, debe ser durísimo para cualquier persona, en cualquier tramo de edad. Cuando vemos coartada nuestra independencia o autonomía ya sea por una enfermedad, accidente o por el paso de los años, nos invade un sentimiento de impotencia difícil de gestionar. De ahí la importancia de una buena relación con la persona que asume el rol de cuidador.

El cuidador de una persona dependiente puede ser un familiar, el cónyuge es por lo general la persona preferida del consorte dependiente, si es posible. O algunos de sus hijos o familiares más cercanos. Esto es así porque la persona dependiente necesita de una relación de amistad, de complicidad con su cuidador, saber que puede contar con él en uno de los momentos más difíciles de su vida.

cuidadores y cuidados mas que amigos

El amigo cuidador

Cuando no es posible que la pareja o los hijos se hagan cargo de los cuidados de la persona dependiente, bien por falta de tiempo o por desconocimiento de los cuidados requeridos. La mejor opción es contar con los cuidados de un profesional. Éste aliviará por un lado el exceso de trabajo de los cuidadores familiares, pero sobre todo proporcionará tiempo de calidad con la persona dependiente.

Entre las cualidades más valoradas de los cuidadores profesionales está la calidad humana. Y es que el cuidador además de ofrecer los cuidados necesarios al enfermo (aseo, alimentación, tareas domésticas, o medicación), debe saber comprender y ser amigo. Saber crear un entorno de confianza y seguridad, tanto para la persona dependiente como para sus familiares.

Una relación de amistad entre el cuidador y la persona dependiente puede ser más valiosa que muchos fármacos.

“Con frecuencia el cuidado es invisible, porque cuidar es preocuparse de alguien, creer en alguien, reforzar sus capacidades, permitirle recobrar la esperanza, acompañarle en su experiencia de salud y enfermedad, estando presente.”

Marie-Francoise Colliere (historiadora, enfermera educadora y activista de la causa de los cuidadores)

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