Cuidados para el mayor dependiente

El día 28 de Julio se celebra el día mundial contra la hepatitis. Se eligió este día en conmemoración del nacimiento del científico estadounidense Baruch Samuel Blumberg, quien descubrió el virus de la hepatitis B. Esta enfermedad afecta a más de 250 millones de personas en todo  el mundo. En las personas mayores de 65 años la forma más común de hepatitis es la hepatitis vírica C. Que en el 80% de los casos se vuelven crónicas. Los cuidados para el mayor dependiente con este tipo de afección son los mismos que para el resto de población. Además suele tener una progresión lenta y prácticamente sin síntomas.

Cambio de paradigma en los cuidados para el mayor dependiente

En  España hasta hace relativamente poco, e incluso hoy en día, los cuidados para el mayor dependiente recaía fundamentalmente sobre la familia. Y dentro de la familia ha sido una labor desempeñada mayoritariamente por las mujeres. Ciertos factores sociales como la incorporación de la mujer al mundo laboral, o los diferentes modelos de familia, han hecho que poco a poco los cuidados para el mayor dependiente pasen a ser desempeñado por cuidadores profesionales.

Cuidadores informales: la familia

Los cuidados para el mayor dependiente suponen una «carga extra» para la familia, que puede llegar a ser excesiva. Pues los cuidados y la atención requerida por estas personas genera situaciones muy estresantes en la familia cuidadora.

Cuando la familia se hace cargo de los cuidados para el mayor dependiente de una forma prolongada merma su calidad de vida. Esta  situación provoca cambios familiares que afectan a las relaciones de los individuos. La falta de espacio, o la pérdida de intimidad, pueden acarrear problemas en la convivencia.

Y vamos más allá, existen casos en los que la complejidad en los cuidados o tratamientos exigen formación o apoyo de profesionales especializados.

Lo más aconsejable cuando los cuidados para el mayor dependiente se prolongan en el tiempo, es la complementariedad entre los cuidados no formales de la familia, y los cuidados formales de profesionales. De esta forma se asegura que los cuidados informales se mantengan durante más tiempo.

Cuidados para el mayor dependiente

Cuidados formales. Formación de los cuidadores  profesionales.

A pesar de todo, los cuidados informales de las familias siguen siendo el eje principal del cuidado de las personas dependientes. En este sentido,  la ayuda que proporcionan otros familiares, o un cuidador profesional, supone un alivio importante de la «carga» que experimentan.

En España, y sobre todo a través de la puesta en  marcha de la ley de la dependencia, se están dando los primeros pasos para poner en valor al cuidador familiar. En este sentido, la labor de los cuidadores profesionales también debe tener en cuenta las necesidades de cuidadores familiares.

Este hecho requiere que el perfil de los cuidadores profesionales tenga un enfoque interdisdiplinar. Debería ser un profesional cualificado para el cuidado de personas dependiente, pero además debe ser un gran apoyo para la familia.

Hay que modernizar tanto el concepto de cuidador como el tipo de atención.

El cuidador profesional debe tener en cuenta las necesidades de la familia cuidadora, y no sólo el cuidado de la persona dependiente. Debe ayudar, explicar, aconsejar en el cuidado del familiar dependiente. En este sentido, los conocimientos y aptitudes del cuidador profesional, debe ser multidisciplinar. Dichos profesionales deben tener conocimientos y formación adecuada para el desarrollo de cuidados a personas dependientes. Pero además, deben saber evaluar las circunstancias y necesidades de los cuidadores informales. La familia es el principal recurso de los ancianos dependientes. Pero ha llegado el momento de tener en cuenta también sus necesidades.

y por último, el cuidador profesional, además debe conocer los recursos existentes que se proporcionan desde las instituciones socio-sanitarias.

La  incorporación de la ayuda de un profesional al cuidado de personas dependientes, parece la solución más factible para mantener la calidad en los cuidados, y  también la calidad de vida de los familiares. Además, de esta forma se asegura la finalidad con la que nace la ley de la dependencia: atención integral e integrada de los cuidados, la calidad de los servicio, y la permanencia del mayor en su entorno.

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