El duelo, un proceso que todos pasamos

Lamentablemente todos pasamos por un proceso de duelo, pues no somos eternos y en algún momento sufrimos la pérdida de un ser querido.  Esta pérdida, es una de las experiencias más estresantes y con mayor carga emocional a la cual hemos de enfrentarnos.

Los avances conseguidos en la ciencia y medicina han logrado que aumente la esperanza de vida, sin embargo muchas personas han de sufrir enfermedades degenerativas y tanto ellos como los familiares cuidadores, han de afrontar la pérdida progresiva de las capacidades, lo cual hace que el proceso de duelo sea distinto y se produzca un “duelo anticipado”.

Ante la pérdida de un familiar querido al cual se le ha estado cuidando por largo tiempo se suelen tener varios sentimientos enfrentados. Por un lado, los cuidadores principales, pueden sentir un mayor vacío, pues la gran cantidad de horas que ocupaban en el cuidado de sus familiares han de ser ocupadas por otra actividad. Por otro lado, el deterioro progresivo hace prever que la muerte se aproxima y en cierto modo pueden sentir alivio, al ver que el ser querido ya ha dejado de sufrir. A esto se puede sumar el sentimiento de “culpabilidad”, común en las personas con burn out, por diferentes motivos.

Sea como fuere, el duelo no ha de considerarse una enfermedad, sino  un proceso de adaptación del ser humano ante el fallecimiento de un ser querido.

Tradicionalmente se ha explicado este proceso como una serie de etapas por las cuales las personas suelen pasar de manera cronológica.  Estas son:

  • Fase de shock: que comienza en el momento del fallecimiento. Es el período en el cual se produce una confusión aturdimiento, incredulidad, llantos, suspiros e incluso dificultad para respirar. En esta fase, la persona puede tener desorden en los hábitos normales de alimentación, sueño, higiene, etc. Es normal que le sea muy difícil tomar decisiones, por eso es muy importante que un familiar (o persona de confianza) le acompañe en las primeras decisiones y trámites administrativos, de organización de funeral, etc. Suele durar entre varias horas y varios días.
  • Fase de negación: Es la etapa de mayor añoranza del fallecido. Suele durar varios meses. Pueden aflorar sentimientos de ira o culpabilidad, además es habitual el llanto intenso, pérdida de apetito y la “búsqueda” continua del fallecido. Por eso, cuando suena el teléfono, la puerta, etc, se tiene la sensación de que la persona va a aparecer.
  • Fase de desesperación: Pasado el funeral y demás ceremonias de despedida, los familiares han de recuperar de nuevo sus rutinas. Este es uno de los momentos más dolorosos y tristes. En esta etapa, suelen aparecer comportamientos apáticos y sin visión de futuro. La duración es de varios meses.
  • Fase de reorganización: También conocida como recuperación. Es la etapa en la cual va disminuyendo la intensidad de los llantos, tristeza y apatía. Las personas que están pasando por el proceso de duelo comienzan a realizar actividades con visión de futuro y a abrirse de nuevo a las relaciones sociales. Generalmente, las personas más cercanas no son consciente de la recuperación o reorganización hasta el segundo año tras el fallecimiento.

Ante la dificultad que presenta afrontar la pérdida de un ser querido, es aconsejable recibir ayuda psicológica. En este sentido, los profesionales trabajan 4 tareas para la superación del duelo.

  1. Aceptar la marcha asumiendo que es irreversible: Ante la negación de la pérdida es conveniente hablar de las circunstancias que rodean a la muerte. (Cómo ocurrió, dónde, cómo fue el funeral, etc.)
  2. Trabajar las emociones y el dolor: Identificando cuales son los sentimientos sin negar el sufrimiento que supone la pérdida.
  3. Adaptarse de nuevo a un medio en el que el fallecido está ausente: Desarrollando nuevas habilidades y dando sentido a la vida.
  4. Recolocar emocionalmente al ser querido: No se trata de “olvidar”, sino de encontrar un lugar en la vida emocional y psicológica que permita continuar viviendo eficazmente.

Con ayuda profesional o sin ella, debemos de tener en cuenta la dificultad por la cual está pasando una persona que intenta superar el duelo. Por eso es importante empatizar con ella y realizar una escucha activa. Esto le ayudará a sentirse comprendida y aceptada  en una sociedad que se presenta como “nueva”, ante la ausencia de un ser querido.

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