Las vacaciones de los cuidadores

Los cuidadores principales de un anciano, o de una persona dependiente, están sometidos a un nivel de estrés prolongado que puede llegar a ser muy perjudicial para la salud. El síndrome del cuidador se da en mayor medida en los cuidadores informales. En la mayoría de los casos se trata de familiares muy cercanos (padre, madre, hijos, cónyuge), casi siempre mujeres de mediana edad, que afrontan la dependencia o discapacidad de su familiar como un reto personal. Son voluntariosas, cariñosas, atentas y dispuestas a asumir la mayor parte de la carga de trabajo que supone la nueva situación. Necesitan descanso, igual que todos. ¿Existen las vacaciones de los cuidadores?

Descanso necesario: son las personas con mayor estrés, sentimiento de culpa, depresión, agotamiento…

Tras un período de aceptación de la nueva situación, y el consiguiente choque con la realidad, el cuidador familiar se enfrenta a un trabajo y estrés para el que no está preparado. Poco a poco van asumiendo más trabajo y responsabilidades, van perdiendo independencia y tiempo para sí mismo. Hasta  llegar a un estado de agotamiento físico y emocional. Presentan alteraciones del sueño, pérdida de apetito, e incluso aislamiento social. Todo esto da paso a sentimientos encontrados, irascibilidad, y sentimiento de culpa por pensar que no se cuida del familiar como se merece, e incluso abandono o descuido personal.

Ante estos síntomas alarmantes debemos parar a considerar la situación, tirar del apoyo familiar del que dispongamos y tomarnos unos días de vacaciones. Si no contamos con apoyo familiar, también será buena idea disfrutar de unos días de vacaciones con el enfermo o dependiente. Disfrutar de tiempo de calidad con él, hacer cosas nuevas y diferentes que os hagan salir de la rutina.

Vacaciones de los cuidadores Viene alguien nuevo

Vacaciones de los cuidadores profesionales

Piénsalo de otra manera, todos los trabajadores tienen derecho a disfrutar de sus vacaciones. Si eres el cuidador principal de un familiar tómate unas vacaciones. Ganarás en salud.

Contratar a una persona para que se encargue de los cuidados de un familiar dependiente, puede ser lo más conveniente para el dependiente y para la familia por varios motivos. Pero el principal es la tranquilidad que aporta un servicio de confianza.

Una ventaja de contratar a un profesional, o una empresa que de servicio de ayuda a domicilio, es la garantía que ofrecen en la sustitución de personal durante las vacaciones. De igual manera procuraran la sustitución de personal cuando necesiten días de asuntos propio, por motivo de baja, o incapacidad temporal. Otra de las grandes ventajas sería el seguro de responsabilidades, que cubre un importe de hasta 300.000 euros.

Pero no acaba ahí, está claro que en cuanto a la persona dependiente, la atención personalizada tiene prioridad. Pero en cuanto a la familia, la presencia de un cuidador fomenta la calidad de vida del resto de los miembros de la familia, que también necesitan sus momentos de esparcimiento.

El apoyo de un cuidador profesional, en muchas ocasiones mitiga el sentimiento de soledad. Hablar con personas diferentes a las de su entorno familiar les viene bien. Además, estos profesionales saben gestionar situaciones de emergencia que hay que solucionar rápidamente. Conocen las técnicas de primeros auxilios y están preparados para una respuesta inmediata.

 

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