Los retos para lograr un envejecimiento activo y saludable. Parte 2.

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Continuando con los retos que se mencionaron en la anterior entrada, en la presente publicación enumeraremos otra serie de retos y sus debidas soluciones para abordar y lograr un envejecimiento activo y saludable. Así pues:

       5. Poder vivir en un hogar.

En muchos casos, quedarse en casa no es una solución, porque las viviendas no se adaptan a las necesidades de los cuidados de la gente mayor o pueden acabar transformándose en “aulas de oro” de las que no pueden salir, y por lo tanto, desvincularse de la comunidad.

El propio hogar puede convertirse en sinónimo de aislamiento y soledad no deseada. Y para evitarlo, “hay que pensar y desarrollar propuestas y alternativas que eviten el desarraigo de las personas mayores de su entorno y permitan mantener intacto el derecho a decidir sobre la propia vida”, apunta Lluvi Farré.

Actualmente, ya se está trabajando en respuestas para aportar soluciones, como el senior cohousing, que se consolida como una alternativa comunitaria para vivir la vejez de forma autogestionada, con servicios compartidos y apoyo entre iguales.

       6. Cuidados dignos, tanto para las personas mayores como para las personas cuidadoras.

La tecnología juega un papel cada vez más importante en el cuidado de las personas, especialmente en las personas mayores: teleasistencia domiciliaria, dispositivos de rastreo, todo tipo de apps y también robots de compañía y cuidadores, nuevas arquitecturas de viviendas y residencias etc.

Según Daniel López, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, estas tecnologías están transformando la organización de los cuidados, pero normalmente buscan reducir o externalizar sus costes.

Por ello, el investigador reivindica el derecho a los cuidados dignos y la dignificación de los cuidados en el centro de la política pública. Se ha de tener un punto de vista más personal que tecnológico.

       7. Abordar el edadismo y las desigualdades digitales.

Mireia Fernández-Ardèvol, investigadora principal del grupo Communication Networks & Social Change (CNSC) del IN3, incide en que “existe una idea generalizada sobre el envejecimiento y la digitalización que no le hace ninguna justicia a este colectivo. Estos mitos nos perjudican como sociedad y crean estereotipos que dificultan la comprensión de las necesidades específicas de la gente mayor”.

Teniendo en cuanta las estadísticas oficiales europeas sobre la vida digital, estas no incluyen a las personas mayores de 75 años, por lo que es difícil analizar completamente las prácticas digitales de la gente mayor. Esto se puede observar en España, por ejemplo, por la desaparición de las oficinas físicas de los bancos. Las personas mayores son incapaces de manejar la banca en línea.

Para abordar este problema, es necesario reforzar las competencias digitales de la población que resulta digitalmente discriminada o crear canales alternativos a lo digital de los servicios para esta población.

       8. Combatir el “tecnooptimismo”.

En este apartado entran las nuevas formas de anunciarse, de promocionarse y de informar al cliente dentro de un establecimiento. Muchos comercios, bares o restaurantes están desechando los métodos tradicionales para poder consultar lo que ofrecen. Un ejemplo son los códigos QR para ver las cartas de los restaurantes.

Pues bien, la tecnología no siempre es buena para todo. Las personas mayores, por ejemplo, han estado acostumbradas a los medios tradicionales (en este caso, la carta física) y ante estos cambios, no son capaces de reaccionar por su analfabetismo tecnológico.

Y la solución no siempre es que las personas se digitalicen, sino que la sociedad debe prestar más atención a la opinión de la gente mayor. No hay problema en que adapten las nuevas tendencias tecnológicas siempre que conserven sus medios tradicionales para este grupo de población.

       9. Ofrecer y garantizar oportunidades de aprendizaje y formación de calidad a lo largo de la vida.

Finalmente, la solución para este último reto es facilitar una educación y formación de calidad para todas las personas, siendo necesario un marco normativo y económico, unas instituciones adecuadas, unos profesionales formados y una oferta de calidad. La educación es, y siempre ha sido, un aspecto directamente relacionado con la salud y la calidad de vida de las personas.

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Después de haber leído los principales retos del envejecimiento, ¿considerarías alguno más? ¿Qué otro problema podríamos tener en cuenta para poder solucionarlo de cara al futuro?

Fuente.

 

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Los retos para lograr un envejecimiento activo y saludable. Parte 1.
VIRTUALIZA: La formación profesionalizada a través de la Realidad Virtual para personas mayores

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